Buenos (y calurosos) días a todos!
¿Cómo lleváis estos últimos días de mayo? En mi caso (y como pasa la mayoría de los finales de primavera) tengo sentimientos contradictorios. Por un lado, me da pereza que los termómetros empiecen a coger color y comiencen los indeseables y calurosos días de verano (sí, aguanto mejor el frío, qué le vamos a hacer) y, por lo tanto, empiezo a echar de menos los días de invierno de manta, peli y palomitas. Pero por otro lado, cuando las temperaturas van al alza, me alegra muchísimo poder hacer una cosa en concreto: salir por la tarde o por la noche a tomar una caña y unas tapitas en una buena terraza (¡ay, las terrazas! ¡Qué haríamos los españoles sin ellas! Para mí, lo mejor del verano), y más viviendo en una ciudad donde las tapas son, por decirlo de alguna manera, fuera de serie.